La formación continua es imprescindible para adaptarse a los cambios laborales.

En una sociedad como la actual, donde los avances tecnológicos se apoderan cada día más de los sectores laborales; donde cada día se automatizan mas los procesos y la manufacturación de materia prima es cada vez mas observada por maquinas programadas por seres humanos, es importante mantener una capacitación continua en cuanto a nuestro conocimiento.

Alguno que otro siempre dirá: “¡No! La tecnología no es lo mío”, pero la verdad es que cada vez más, la tecnología es lo nuestro. Estamos hablando de un cambio en la forma de trabajar, cambios laborales en los cuales nos vemos afectados todos; desde la persona que limpia los pasillos en las oficinas de Microsoft, hasta el servidor que está escribiendo estas palabras.

Pero, ¿De qué va todo esto? ¿Qué tiene que ver la tecnología con los cambios laborales?

Pues, todo.

La forma en la que se hacen las cosas hoy en día, difiere en gran manera a como se hacían en los 70s, y la forma de hacerlo en los 70s, difería de los 30s, y así sucesivamente. El mundo está en constante evolución, la forma de hacer las cosas está en constante evolución, y eso es algo bueno; y más específicamente, algo que no podemos detener.

Los cambios en la manera de hacer una pieza a partir de materia prima hoy en día, requieren de preparación. La forma en la que se lidera a un grupo de personas cada vez tiene más explicaciones y ángulos diferentes que la sociología ha encontrado.

Mantenerse en constante formación es clave para adaptarse a los cambios laborales en la actualidad; si no queremos ser obsoletos para la labor que estamos desempeñando, es importante que llevemos acabo, ya sea por nuestra cuenta o por cuenta de la empresa a la que trabajamos, un desarrollo en nuestro aprendizaje.

Una anécdota muy personal sobre esta tematica, se basa en lo autodidacta que puede ser una persona cuando quiere conseguir una meta especifica; en este caso, hablamos de un gerente de planta de una compañía multinacional que tenía prevista una reunión en unos meses con clientes brasileños. La compañía para la cual este gerente trabajaba, le ofreció clases de Portugués para prepararse para dicha reunión; ¿lo malo? Las clases eran muy tarde en la noche, y entre la familia y los ejercicios, no podría asistir.

Para hacer la historia corta, esta persona aprendió por su cuenta lo básico en cuanto a lo empresarial en portugués, y luego de una reunión de 2 horas, logro conseguir el contrato sin necesidad de un traductor.

El constante aprendizaje nos demuestra que podemos llevar más allá los límites de nuestras habilidades. Con un mercado internacional, conexiones mundiales, y clientes y compañías en todas partes del globo, uno nunca sabe cuando las condiciones de trabajo cambiaran, y mucho menos para donde.

Imagínense ustedes un doctor que no sigue estudiando los avances tecnológicos en la medicina; un cirujano de tórax que no sabe que ya no es necesario romper las costillas para llegar al corazón con facilidad, por ejemplo.

Mas allá de cualquier situación, la formación continua es de suma importancia para aquel que trabaja; sea cual sea su trabajo.

Las condiciones laborales están en constante evolución; lo que antes era correcto para un sindicato, mañana puede pasar a ser correcto para la empresa y erróneo para los primeramente mencionados. Quizás mañana la forma en la que se consiguen empleos cambie y la búsqueda de conocimiento sea más valorada.

Dentro de los constantes altibajos de la vida misma, es imprescindible la formación constante, la búsqueda de conocimientos nuevos y las formas de adaptación para hacer de nuestros trabajos y empleos, algo mejor para nosotros mismos.

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